03/06/2021

3j - ni una menos ¡vivas y libres nos queremos!

Seguimos levantando nuestras banderas y demandas por igualdad, justicia y contra la violencia y la discriminación.

LEÉ LA PROCLAMA COMPLETA DEL 3 DE JUNIO

Un nuevo 3 de junio nos encuentra en medio de la segunda ola de la pandemia y hoy nos resulta imposible encontrarnos, abrazarnos y luchar en las calles, el territorio donde construimos la unidad  para pelear por nuestros derechos y construir conquistas.

Este #NiUnaMenos sigue marcado por la continuidad de las situaciones de violencia en los hogares y las agresiones a través de medios virtuales. La tasa de femicidios se encuentra en un nivel alarmante: en 2021 matan a una de nosotras cada 25hs  (dato observatorio Mumalá)

A pesar de las limitaciones del contexto mantenemos en alto nuestras reivindicaciones y hacemos escuchar nuestras demandas por una mayor igualdad, para erradicar la violencia machista y por garantías de equidad en el acceso a la justicia.

Como lo expresamos en varias oportunidades desde COAD, los relevamientos, estadísticas y relatos de experiencias muestran que las tareas de cuidado se han multiplicado en el transcurso de la pandemia. A las tareas cotidianas que por lo general recaen en las mujeres, tales como hacer las compras, limpiar la casa, ocuparnos de lxs niñxs y sus tareas escolares, de lxs adultxs mayores, se sumó el teletrabajo en condiciones de estrés. Esto expuso aún más la desigualdad en el reparto de tareas de cuidado. Necesitamos que esto se reconozca enfáticamente con políticas y decisiones institucionales. Por ejemplo, en la UNR muchas compañeras tuvieron dificultades para que, durante la pandemia, se implementen efectivamente las licencias por tareas de cuidado.

Mucho hemos avanzado en la Universidad a fuerza de militancia y de compromisos asumidos de manera colectiva por importantes sectores de la comunidad. A tres años de la aprobación del Protocolo de actuación ante situaciones de violencia y discriminación por razones de género, tenemos espacios donde consultar, donde denunciar, donde intentar desnaturalizar las situaciones que atravesamos. En muchas unidades académicas estos espacios están acompañados por el activismo de compañeras que se ponen al hombro la ardua tarea de promover ámbitos de trabajo y estudio libres de violencia.

Pero todavía hay un largo camino que recorrer, con una nutrida agenda de lucha y de debates para avanzar hacia una UNR feminista, igualitaria, inclusiva y democrática. La Universidad sigue siendo un lugar que reproduce desigualdades: donde existe el techo de cristal; donde hay abusos de poder; donde los estereotipos nos ubican en determinados roles, carreras y/o jerarquías. La comunidad de la Universidad debe apropiarse de la perspectiva de género en los espacios de conducción, en los concursos, en los planes de estudio, en los proyectos de investigación y extensión, en los centros de estudiantes...

El atraso de nuestros salarios y la escasa suma por conectividad que percibimos lxs docentes agravan las desigualdades que las mujeres e identidades feminizadas vivimos. La deficitaria atención de nuestra Obra Social (la OSUNR), que no está a la altura de este momento histórico de pandemia, y la angustia ante políticas públicas que privilegian la producción sobre el cuidado de la salud, agravan el cuadro. Las luchas por salarios, condiciones de trabajo dignas y por el acceso a la salud cobran para las mujeres y disidencias una particular relevancia.

El ámbito sindical y de la lucha gremial es, también, otro terreno de disputa para las mujeres y personas del colectivo LGBTQI+. Cargadas todavía de un fuerte sesgo patriarcal, tenemos que profundizar la democratización de nuestras herramientas gremiales, y garantizar el derecho a la plena participación de todxs lxs compañerxs. El Área de Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual de COAD trabajó y trabaja mucho en esta problemática. Esa labor se refleja, por ejemplo, en el Protocolo de prevención, intervención y acción ante situaciones de discriminación, acoso y violencia por razones de género contra mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+ en el ámbito de la COAD aprobado el año pasado. También en la articulación constante en el marco del colectivo Mujeres Sindicalistas de Rosario, un agrupamiento que nos encuentra con compañeras de otros sindicatos de la ciudad para visibilizar, denunciar y concientizar sobre la violencia que sufrimos mujeres y disidencias en los ámbitos gremiales.

Hemos ganado muchas batallas. Entre ellas, una muy importante como la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en diciembre del 2020. Tras largos años de lucha se hizo realidad nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos en libertad aunque, todavía - como se decía en esos históricos debates - nos falta la ESI para decidir.

Nuestra militancia cotidiana es por la construcción colectiva de prácticas no sexistas ni discriminatorias de ningún tipo y con el horizonte de ampliar derechos. Nos queremos vivas, nos queremos libres, queremos habitar espacios sin violencia y por eso este 3 de junio seguiremos gritando #NiUnaMenos.
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