El Día Internacional de las Mujeres y Disidencias Trabajadoras es un día de lucha para nosotras. Más aún en un contexto signado por el programa de miseria planificada que implementa el gobierno de Milei y las élites políticas y económicas.
Hoy lunes 9 de marzo movilizamos para exigir nuestros derechos y para construir un mundo más equitativo, más plural y más diverso en todos los ámbitos, incluidos nuestros lugares de trabajo.
Como mujeres y disidencias, y como universitarias, somos blanco de las políticas de crueldad y de ajuste del Gobierno de Milei. Más que nunca, como trabajadoras, como vecinas, construimos lazos y unidad con todas las mujeres y disidencias:
* Para luchar contra el recrudecimiento de las violencias machistas, alimentadas por el discurso de gobierno, su aparato de comunicaciones y los multimedios.
* Para defender nuestras conquistas laborales y plantarnos contra la reforma laboral regresiva aprobada recientemente. La precarización de las condiciones laborales impacta siempre más fuerte en nosotras. Nos manifestamos contra la feminización de la pobreza y contra los salarios de miseria.
* Para reclamar por la asistencia alimentaria y por la entrega de medicamentos.
* Para pelear por presupuesto universitario que permita sostener una educación superior gratuita y popular.
* Para reivindicar las moratorias jubilatorias que permitieron jubilarse a las trabajadoras informales y las mal llamadas “amas de casa”. Las tareas de cuidado son un trabajo esencial que debe ser visibilizado, socialmente valorado y remunerado.
* Para exigir una recomposición de los ingresos que mejore el poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones.
* Para defender nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. El aborto legal, seguro y gratuito es una victoria irrenunciable de las mujeres.
* Para denunciar la entrega de la soberanía nacional y el saqueo de nuestras riquezas que condiciona el desarrollo del país y pesa sobre el destino de las generaciones futuras.
En nuestro grito viven nuestras urgencias, nuestros anhelos de libertad y también las batallas que dieron las generaciones que nos antecedieron: las peleas por la reducción de la jornada laboral; contra los estereotipos, contra las desigualdades que determinan una injusta distribución en las tareas de reproducción y de cuidado; por los derechos cívicos y políticos; contra toda forma de discriminación y violencia hacia las mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersex e identidades no binarias.
En la acción, el encuentro y la unidad; en valores como la solidaridad y la empatía; encontramos el camino y las fuerzas para no retroceder y construir una sociedad más justa e igualitaria.

